Dos antiguas ciudades, Tugunbulak y Tashbulak, situadas en las montañas orientales de Uzbekistán, han sido cartografiadas recientemente utilizando tecnología LiDAR transportada por drones, revelando su tamaño y complejidad. Estas ciudades se consideran entre los centros urbanos más grandes en las regiones montañosas de la Ruta de la Seda, una red comercial global que facilitó el intercambio de bienes, tecnologías e ideas entre Europa y Asia.
Con el tiempo, la Ruta de la Seda desempeñó un papel crucial en la formación del mundo moderno, permitiendo la transferencia de innovaciones como el papel y la brújula, que aceleraron el progreso de Europa tras la Edad Media. Ciudades situadas a lo largo de esta ruta comercial, como Tugunbulak y Tashbulak, prosperaron económicamente debido a su ubicación estratégica, aunque muchas de ellas declinaron con la aparición de rutas comerciales marítimas.
Descubrimiento y mapeo de Tugunbulak y Tashbulak
Situadas a altitudes entre 2,000 y 2,200 metros, las ciudades de Tugunbulak y Tashbulak fueron abandonadas y sepultadas por la tierra, hasta que el profesor Michael Frachetti de la Universidad de Washington en St. Louis y Farhod Maksudov del Centro Nacional de Arqueología de Uzbekistán las identificaron a través de exploraciones asistidas por modelado computarizado. Después de descubrir rastros de estas ciudades en 2011 y 2015, el equipo utilizó la tecnología LiDAR para penetrar la vegetación y el suelo, revelando las estructuras subterráneas.
En su apogeo, Tugunbulak abarcaba aproximadamente 120 hectáreas (300 acres), lo cual, aunque pequeño según los estándares modernos, era impresionante para la época y la altitud. Alrededor de una fortaleza central, el LiDAR destacó la presencia de edificios, fortificaciones y espacios públicos, confirmando que estas ciudades fueron importantes centros económicos y políticos en Asia Central. Aunque tradicionalmente se ha visto a las montañas como obstáculos para el comercio, los hallazgos arqueológicos sugieren que albergaban centros cruciales de interacción y comercio.
Contexto histórico y significado
Tugunbulak y Tashbulak prosperaron entre los siglos VI y XI d.C., con su riqueza no solo proveniente del comercio, sino también de los ricos depósitos de mineral de hierro de la región, que se procesaban para fabricar acero. Esta industria probablemente fue una fuente clave de riqueza para estas ciudades. Frachetti señala que la Ruta de la Seda no estuvo dominada únicamente por las grandes potencias en sus extremos oriental y occidental, en China y Occidente, sino también por fuerzas políticas clave en Asia Central, que se convirtieron en motores de la innovación.
Aunque Tashbulak era aproximadamente diez veces más pequeña que Tugunbulak, representa una de las primeras excavaciones urbanas a gran altitud. Una característica notable es la ausencia de áreas residenciales fuera de las murallas fortificadas, lo que sugiere que los habitantes, siendo nómadas, vivían estacionalmente en yurtas fuera de las murallas.
Uso de la tecnología LiDAR en arqueología
La tecnología LiDAR, conocida por su éxito en el descubrimiento de ciudades mayas ocultas bajo la selva, ha demostrado en este caso su capacidad para penetrar la vegetación y las capas de suelo, lo que permitió al equipo de investigación mapear las ciudades antiguas sin alterar el sitio. Los modelos 3D creados a partir de los datos de LiDAR proporcionan una visión integral de las estructuras y funciones de las ciudades, aunque las interpretaciones siguen siendo limitadas sin excavaciones más profundas.
Conclusiones y perspectivas futuras
Aunque solo el 3% de la población mundial vive hoy en día a más de 2,000 metros de altitud, los recientes descubrimientos sugieren que en el pasado, estos asentamientos a gran altitud desempeñaron un papel económico importante. El equipo de investigación espera continuar con las excavaciones y las exploraciones asistidas por drones para descubrir más centros urbanos ocultos en las regiones montañosas de Uzbekistán.
Estas investigaciones podrían redefinir la historia urbana de la Ruta de la Seda, destacando la importancia de las ciudades a gran altitud en las redes económicas y culturales que conectaban Oriente y Occidente.